De la empleabilidad a la capacidad de actuar : situar la sostenibilidad social en el centro del desarrollo turístico
9 Sep 2026

De la empleabilidad a la capacidad de actuar : situar la sostenibilidad social en el centro del desarrollo turístico.

ISTO fue invitada a compartir su visión del turismo social durante el seminario «Destination Éco-Talents», celebrado del 31 de agosto al 3 de septiembre en Chipre.

¿Cómo convertir el turismo en un verdadero motor de inclusión, desarrollo territorial y emancipación? Esta fue una de las cuestiones centrales del seminario «Destination Éco-Talents», organizado por el Instituto de la Francofonía para el Desarrollo Sostenible (IFDD) de la Organización Internacional de la Francofonía y el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de Chipre, evento en el que participó ISTO.

El encuentro, que reunió a 65 participantes de 19 países, permitió intercambiar experiencias sobre formación profesional, empleo, emprendimiento y la estructuración de destinos turísticos más sostenibles e inclusivos. Para ISTO, esta invitación supuso una oportunidad para presentar una visión del turismo social que trasciende el mero acceso a las vacaciones: la de un turismo que contribuye también al bienestar de las personas, a la inclusión social y al desarrollo de las comunidades y los territorios.

Asimismo, permitió contrastar esta visión con los objetivos de «Destination Éco-Talents», especialmente en lo relativo al acompañamiento de jóvenes y mujeres hacia el empleo y el emprendimiento.

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Desde hace varios años, la dimensión social ocupa un lugar creciente en los debates sobre la sostenibilidad del turismo. Sin embargo, para ISTO, esta no puede considerarse un mero complemento de las dimensiones económica y ambiental.

En su Adenda de Bruselas sobre la sostenibilidad social del turismo, aprobado en 2023, ISTO afirma que la sostenibilidad social constituye un pilar fundamental del desarrollo sostenible del turismo y puede servir de palanca para incidir también en sus dimensiones económica y ambiental. La sostenibilidad social implica, en particular, tener en cuenta los efectos del turismo en las poblaciones de los territorios visitados, en los trabajadores del sector y en los visitantes, con el objetivo de garantizar su bienestar y su capacidad para beneficiarse de la actividad turística de manera sostenible.

Esto implica, en particular, reforzar la inclusión y la accesibilidad, preservar la calidad de vida, fomentar los vínculos sociales, reducir los impactos negativos del turismo y promover una gobernanza participativa de los territorios turísticos. Este enfoque conlleva un cambio de perspectiva: el éxito de un destino no puede medirse únicamente por el número de visitantes, los ingresos generados o los empleos creados.

También debe evaluarse a la luz de cuestiones sencillas pero fundamentales: ¿quién se beneficia del turismo? ¿Quién trabaja en él? ¿En qué condiciones? ¿Y quién participa en las decisiones que configuran el futuro del destino?

La formación no basta: fortalecer la capacidad de acción

Los objetivos de Destination Éco-Talents responden directamente a estos desafíos. La formación, el fomento de la inserción laboral y el apoyo al emprendimiento son mecanismos esenciales para que las poblaciones locales se beneficien en mayor medida del desarrollo turístico. Sin embargo, la experiencia de los actores del turismo social y solidario invita a dar un paso más allá. El reto no consiste únicamente en permitir que una persona adquiera competencias o cree su propia actividad, sino también en dotarla de los medios para organizarse, cooperar, defender sus intereses y participar en la toma de decisiones.

Así, el paso de la empleabilidad a la capacidad de acción constituye una etapa importante hacia un desarrollo turístico verdaderamente inclusivo. Esto implica, en particular, apoyar las dinámicas colectivas: las asociaciones, cooperativas, organizaciones profesionales, redes locales o empresas de la economía social y solidaria pueden permitir a los actores mancomunar recursos, reforzar su capacidad de negociación y controlar mejor su propio desarrollo.

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Esta dimensión colectiva es especialmente importante en aquellos territorios donde las pequeñas estructuras y los emprendedores locales disponen de recursos limitados frente a los actores económicos más poderosos de la cadena turística.

El turismo social: del «turismo para todos» al turismo al servicio de los territorios

Esta reflexión se enmarca en la propia historia de ISTO.

La Declaración de Montreal «Por una visión humanista y social del turismo», adoptada en 1996, constituye un texto fundacional del turismo social. En ella se afirma, entre otras cosas, el papel del turismo como vector de inclusión social, desarrollo territorial y acercamiento entre los pueblos. En 2026, ISTO conmemora su 30.º aniversario, una ocasión para replantearse este legado a la luz de las transformaciones actuales del sector.

Treinta años después, los desafíos han cambiado, pero esta visión sigue plenamente vigente. El turismo social no se limita a permitir que el mayor número posible de personas disfrute de vacaciones, aunque este siga siendo un objetivo esencial para los miembros de ISTO. También conlleva una reflexión sobre la forma en que se desarrolla el turismo y sobre las personas y los territorios a los que debe servir.

Por ello, ISTO reúne hoy a organizaciones comprometidas en ámbitos complementarios:

  • turismo para todos,
  • accesibilidad,
  • turismo responsable y equitativo,
  • desarrollo territorial,
  • economía social y solidaria,
  • investigación y políticas públicas.

Esta diversidad constituye una de las fortalezas de la red: permite contrastar experiencias y construir respuestas colectivas a desafíos que trascienden las fronteras.

¿Qué papel desempeña la cooperación internacional en un contexto de escasez de financiación?

Los intercambios en torno a *Destination Éco-Talents* han cobrado especial relevancia en un contexto de reducción de la financiación pública y de cuestionamiento de ciertos mecanismos tradicionales de cooperación internacional. Esta evolución invita a buscar modelos económicos más autónomos y a fortalecer la capacidad de los actores locales para generar valor; sin embargo, no debe llevar a pensar que la financiación pública y la cooperación internacional han dejado de ser útiles.

Por el contrario, su papel puede evolucionar: apoyar el surgimiento de organizaciones locales, fomentar el trabajo en red, reforzar las competencias colectivas, experimentar con nuevos modelos, estructurar cadenas de valor, desarrollar herramientas de evaluación y facilitar el diálogo entre los actores y las instituciones son inversiones capaces de generar efectos duraderos, mucho más allá de la duración de un proyecto.

Trabajar en red para transformar el turismo

Precisamente desde esta perspectiva cobran todo su sentido las redes internacionales como ISTO. Ante desafíos que son a la vez locales y globales —empleo y condiciones laborales, inclusión, accesibilidad, gobernanza, presión turística, desarrollo territorial, transición ecológica—, ningún actor puede avanzar en solitario. La vocación de ISTO es crear ese espacio de diálogo, intercambio de experiencias y cooperación internacional, para que las iniciativas desarrolladas en un territorio puedan enriquecer las reflexiones y prácticas de otros actores en distintas partes del mundo.

La participación en el seminario «Destination Éco-Talents» ilustra esta voluntad: escuchar, compartir, aprender y tender puentes entre iniciativas que, pese a desarrollarse en contextos diferentes, persiguen una ambición común. Se trata de lograr un turismo que no se limite a causar menos daños, sino que contribuya positivamente al bienestar de las personas, a la inclusión y al desarrollo de los territorios.

En un momento en que ISTO celebra el 30.º aniversario de la Declaración de Montreal, esta ambición sigue más vigente que nunca: convertir el turismo en una herramienta al servicio de las personas, las comunidades y los territorios, y hacer de la sostenibilidad social una condición esencial del turismo del futuro.