En el ámbito del turismo comunitario, las alianzas público-privadas (APP) suelen presentarse como una palanca estratégica para movilizar financiación, estructurar cadenas de valor o reforzar la visibilidad de los destinos. Sin embargo, su implementación plantea numerosas interrogantes. ¿Las alianzas público-privadas (APP), tan a menudo presentadas como motores del desarrollo del turismo comunitario, cumplen realmente sus promesas?
En principio, las APP implican la cooperación entre autoridades públicas, actores privados y organizaciones comunitarias para desarrollar un proyecto común. Pero en contextos marcados por asimetrías de poder, estas alianzas también pueden redefinir - a veces en detrimento de las comunidades - las prioridades, las reglas de gobernanza o las modalidades de reparto de beneficios. Plantean la cuestión fundamental de si las comunidades locales siguen siendo verdaderamente dueñas de sus decisiones, o si pasan a convertirse en ejecutoras de un modelo concebido en otro lugar.
Detrás de los discursos bien articulados sobre cooperación, impacto positivo y participación, los intercambios revelaron realidades mucho más contrastadas. Lo que se puso de manifiesto a lo largo de las intervenciones y del debate colectivo no fue tanto una oposición entre modelos, sino la visibilización de profundas líneas de tensión: quién decide, para quién y en nombre de qué objetivos.
Los miembros del Grupo de Trabajo de ISTO sobre Turismo Comunitario y Justo se reunieron el 16 de diciembre de 2026 para abordar estas cuestiones a partir de los testimonios de dos ponentes:
-
- Doris Zaccaria, Rifugio di Mare (Italia)
- Van Thai Nguyen, TTB Travel (Vietnam)